Las piedras preciosas que se utilizan en joyería, por su elevado valor acostumbran a ser de pequeño tamaño y escaso peso. Como ejemplo, un pequeño diamante talla brillante (circular) de 2 mms. de diámetro tiene un peso de 0,006 gramos, medidos con una balanza de gran precisión.
¿Os preguntáis cómo es que se usa esta unidad y no otra del sistema métrico decimal?
Hoy en día tenemos balanzas de gran precisión a un precio muy razonable, pero cuando no existían estas balanzas, tuvieron que idearse la manera de saber su peso con exactitud. Y aquí es donde apareció la unidad de peso denominada quilate.
El origen del quilate, viajando por la historia
En el siglo XVI, los barcos de las rutas de la seda y de la recién «descubierta» América, entre telas y especias traían perlas naturales de Asia, esmeraldas de Colombia, rubíes de Sri Lanka, etc. En el comercio ya se pesaban con balanzas sacos de alimentos, animales enteros, leña, etc., pero ¿Cómo pesaban un puñado de perlas de manera exacta? La precisión de aquellas balanzas no era la actual pero, en un mercado internacional, esas perlas tenían que pesar lo mismo en el Líbano, en Cartagena de Indias, en Japón o en Roma…
La increíble exactitud del algarrobo como origen del quilate
La solución se encontró en la cuna del comercio, en las riberas del Mediterráneo: El algarrobo, un árbol milenario y venerado por las antiguas civilizaciones indoeuropeas, tiene unas semillas con una forma y un peso prodigiosamente constante: 0,2 gramos cada una. Una increíble propiedad que ya usaban los pueblos en la antigüedad. De hecho, el gramo y el kilo son términos internacionalmente acuñados mucho después, en 1889.
El origen exacto es incierto, pero se sabe que en el comercio de perlas y piedras preciosas se usaban semillas de algarrobo como contrapeso en una balanza. Ya fuera en Roma o Alejandría, el peso era el mismo y sería siglos después cuando ese peso patrón se normalizó en 0,2 gramos, dándole el nombre de quilate.
El término “algarrobo” proviene del árabe “Al kharoubah” y del hebreo “kharub” y se considera que es la raíz de la palabra árabe “Al carat” de la que se deriva la inglesa “carat”.
Desde entonces las gemas se pesan en quilates, una unidad de medida menor y más cómoda que el gramo. Cómo indicábamos al inicio, un pequeño diamante talla brillante de 2 mms. suele pesar 0,03 quilates (expresado 0,03 Ct), una unidad de medida más cómoda que los 0,006 gramos a los que equivale.

Es importante no confundir el quilate como medida de peso, con el quilate como medida de pureza del oro. En otro artículo analizamos las diferencias.
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